img
ME TA PRI SIO NES

Cargando

img
img


Año

Plazas

Instancias

Presentados 1º

Formato 1º (según cuadro)

Corte 1º

Pasan 1º

Formato 2º (según cuadro)

Corte 2º

Pasan 2º

2019

900

13.664

10.562

150

99,33

2.707

10×5 (50)

31,33

908

2020

900

13.596

11.050

150

95

2.728

10×5 (50)

34,33

905

2021

1.850

13.800

11.224

150

89,33

4.031

10×5 (50)

34,33

1.923

2023

756

10.721

8.000 aprox.

120 (105M)

70,67

1.543

8×5 (40) 80M

22

769

2024

800

9.362

7.120 (76,05%)

120 (105M)

68,67

1.610

8×5 (40) 80M

15

822

 

Los datos no prometen milagros, pero sí una oportunidad real

Cuando se observan con calma las convocatorias de los últimos años y se pone la tabla completa sobre la mesa, el mensaje que aparece no es alarmista ni triunfalista, pero sí muy claro: el contexto actual es distinto al de otras épocas.

Durante los últimos años se han ofertado muchas plazas de manera continuada. No ha sido algo puntual, sino un ciclo prolongado en el tiempo que ha permitido que muchas personas se planteen la oposición como una opción real de futuro. A esto se suma otro elemento igual de importante y que a veces pasa desapercibido: cada vez hay menos instancias y menos personas que llegan realmente hasta el final del proceso.

Esto no significa que la oposición sea fácil. Nunca lo ha sido. Tampoco significa que aprobar esté garantizado. Lo que sí significa es que el escenario ha cambiado y que, para quien decide opositar con cabeza y mantenerse, las oportunidades son hoy más reales que en otros momentos.

La tabla refleja algo que todo opositor acaba percibiendo con el tiempo: el proceso va filtrando poco a poco. Muchos se inscriben, bastantes se presentan al primer examen, menos superan ese primer corte y solo una parte llega al segundo con opciones reales. Y todavía menos consiguen mantenerse convocatoria tras convocatoria.

No es una cuestión de capacidad intelectual. Es una cuestión de resistencia, constancia y enfoque. Hay personas que abandonan porque subestimaron el esfuerzo. Otras porque improvisaron. Otras porque pensaban que un año bastaría sin una estructura clara. Todo eso también aparece reflejado en los datos, aunque no se vea con nombres y apellidos.

Por eso, cuando se habla de ratio, no se habla solo de números. Se habla de personas que se quedan por el camino. Se habla de decisiones. Se habla de abandono. Y, al mismo tiempo, se habla de espacio libre para quien sí decide quedarse.

En este contexto, opositar ahora tiene sentido. No porque el sistema sea más benevolente, sino porque la combinación de plazas ofertadas y menor presión de instancias crea un escenario favorable para quien trabaja de forma continuada. No es una oportunidad inmediata, pero sí una oportunidad real.

Estamos, además, ante los últimos años de un ciclo con un volumen alto de plazas. Esto no ocurre siempre. Las oposiciones son cíclicas y quienes llevan tiempo en esto lo saben bien. Hay etapas en las que la oferta se reduce y la competencia aumenta, y hay otras —como la actual— en las que el sistema permite avanzar a quienes están preparados para aprovecharlo.

Los datos muestran que no todos vuelven. Que no todos repiten convocatoria. Que no todos corrigen errores y continúan. Y eso, en una oposición, pesa más de lo que parece. Cada año que pasa, el opositor constante deja de competir con quien se quedó en el intento anterior.

Por eso, si estás valorando empezar ahora, o si ya estás dentro y dudas, conviene mirar el conjunto y no solo el día a día. La oposición no se decide en una semana ni en un mes. Se decide en la capacidad de mantenerse, de ajustar la preparación y de llegar con estabilidad al momento clave.

Opositar hoy no es lanzarse a ciegas. Es leer el contexto, entenderlo y actuar en consecuencia. Es asumir que no es un camino corto, pero sí un camino con recorrido si se hace bien. Es saber que no gana quien empieza con más fuerza, sino quien llega mejor preparado cuando otros ya no están.

Los datos no prometen milagros. Pero sí muestran algo importante: este es un momento razonable, incluso favorable, para opositar si se hace con estrategia, constancia y acompañamiento.

Y en ese camino, no se trata de caminar solo. En MetaPrisiones entendemos la oposición como un proceso completo, no como una acumulación de temas. Porque preparar con cabeza importa. Porque llegar con estabilidad importa. Y porque, al final, cada decisión que tomas durante la preparación cuenta.

Y con MetaPrisiones, nuestra meta es tu plaza.